El perfecto matrimonio oculto: adopta un hijo y obtén un esposo gratis — Capítulo 22

Llamada de emergencia

—Hermano, no podemos seguir así. ¿Porque no llamamos a Ning Xi?

—No podemos—respondió con frialdad. 

—Tesorito es un niño, ¡no un empleado! No seas tan duro con él. No hay nada malo en estropear algo un poco, al fin y al cabo, ¿qué niño no tiene rabietas?—intentó persuadirlo Jingli.

—No eres nadie como para enseñarme cómo criar a mi propio hijo. —Su expresión era glacial; al parecer, estaba decidido a no permitir que su hijo se acostumbrara a salirse con la suya de esta manera.

A Jingli, sin embargo, la situación no le provocaba más que un dolor de cabeza impresionante. Si la situación empeoraba hasta el punto de que sus padres se enteraban de que se lo llevó a un bar, estaba muerto. Dios, por favor, que alguien venga a salvarlo.

Mientras Tingxiao trataba de atrapar al niño, Jingli llamó, lo antes posible, a la única persona que podía salvar la situación.

❀ ◦ ❀ ◦ ❀

Ning Xí, entretanto, estaba en su casa, leyendo el guión tranquilamente, mientras chateaba con alguna que otra persona.

«El malvado rey de las hadas»: pequeña Ning Xi, ¿podrías cambiar tu apodo de QQ? ¡Me irrita los ojos!

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: ¡Já! ¿me estás diciendo que «el malvado rey de las hadas» no es irritante? ¿de dónde sacas el valor para criticarme?   

«El malvado rey de las hadas»: *cof* Vuelvo el mes que viene. ¿vendrás a buscarme al aeropuerto? 

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: En tus sueños. Estoy demasiado ocupada.

«El malvado rey de las hadas»: ¡Ven a buscarme!

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: ¡Pero que estoy ocupada!

«El malvado rey de las hadas»: ¿Vienes o no?

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: La persona a la que desea contactar no se encuentra disponible en este momento y le tira un perro.

«El malvado rey de las hadas»: Recibe al perro y lo atornilla.

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: El perro siente como si lo hubieran violado con una aguja.

«El malvado rey de las hadas»: ¡Me cago en ti! ¿pero cómo puedes ser más sucia que yo? Es más, ¿de qué aguja estás hablando?

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: Eres tú el que lo ha empezado. En fin, dejo de bromear ya, que tengo que leerme el guión.

«El malvado rey de las hadas»: ¡Pero si solo es un papel secundario! ¡Já!, mírenla, preocupándose por un mísero rol… Antes salíamos juntos, ¿realmente vas a ser así de insensible?

«La soledad es cual lanzar flechas al vacío»: Ay, tuve tantos novios. ¿Qué número eras tú?

«El malvado rey de las hadas»: ¡Pequeña… Ning Xi! Me voy a vengar…

Cuando apagó el ordenador centró toda su atención en el guión. La muchacha estuvo un buen rato centrada en eso, hasta que, de repente, su celular comenzó a retumbar. La pantalla mostraba un número desconocido y, suponiendo que sería el equipo de producción, contestó de inmediato.

—¿Ning Xi? ¡Ning Xi, ayúdanos!

—¿Y usted es…?

—Soy Lu Jingli, ¡ven al palacio de platino de inmediato, algo le ocurrió a tesorito!

—¿Qué ha pasado?—preguntó, preocupada.

—Es una emergencia. Por favor, ¡ven lo más rápido que puedas! ¡Hermano! Hermano, cálmate, ¡no es más que un niño pequeño! Te-tesorito. ¡Tesorito! ¡No rompas eso! —El segundo maestro, que siempre se comportaba de forma infantil, trataba de mantener la situación bajo control, aunque por lo visto tampoco es que le saliera muy bien. El hombre parecía desesperado; mientras hablaba, de fondo se escuchaba cómo se rompían las cosas, poniendo a Ning Xi más nerviosa de lo que ya estaba al iniciar la llamada.

—¡Voy enseguida!—respondió mientras corría hacia la puerta. 

A pesar de que no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo, no podía quedarse tranquila cuando supo que algo le pasó a ese niño. Pese a que lo acabase de conocer, ya ocupaba un lugar muy especial en su corazón. 

El palacio platino estaba bastante lejos. En taxi tardaría unos cuarenta minutos en llegar; una demora que no se podía permitir en ese momento, así que no tuvo más opción que coger su moto, de forma que el camino que antes era de cuarenta minutos, se redujo a diez.

Asumió que los guardias de seguridad ya estarían informados de su llegada, así que cuando le preguntaron por su identidad no hizo más que decir su nombre, y le permitieron entrar sin darle problemas. Nada más pasar la puerta, aceleró todo lo posible en dirección a la mansión número ocho, donde ya la estaba esperando una criada.

*Créditos*

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