El perfecto matrimonio oculto: adopta un hijo y obtén un esposo gratis — Capítulo 26

Ning Xi, tenemos mucho tiempo por delante

Ning Xi acabó atragantándose con su propia saliva por lo inesperada que fue la propuesta. Se sintió completamente derrotada por ese hombre peculiar.

—Solo estaba bromeando. Era una broma. —No sabía qué más podía decir en esa situación.

—Es complicado pillar un taxi en esta área. —El hombre parecía adicto a regalar llaves, ya que aparte de las que ya tenía en mano, le dio otra más—. Por eso te puede resultar inconveniente ir al trabajo desde aquí. Es la llave de un coche que puedes tomar para que no sea una molestia. —Ning Xi se quedó pasmada. No sabía cómo reaccionar ante tal situación, ni tampoco se explicaba el porqué de esta.

Solo planeaba quedarse allí durante un tiempo. ¿Por qué, entonces, se sentía como una amante? No, espera, a una amante se la esconde lejos, no se le da el juego de llaves de toda la mansión, y mucho menos tendría la responsabilidad del bienestar del niño. Já, más que amantes parecían recién casados.

De repente recordó cómo le propuso matrimonio cuando se acababan de conocer. Todos estos años estaba segura de que entiende perfectamente a los hombres, pero entender a este en concreto le resultaba casi imposible. No estaba segura si haber aceptado la petición en un momento de simpatía y debilidad era un desastre o la mejor decisión de su vida.

Tesorito estaba muy inestable esa noche, así que, como precaución, la muchacha durmió con el niño.

En medio de la noche, la puerta del dormitorio se abrió sin hacer un solo ruido, y un hombre se adentró en ella acercándose a la cama. De repente, se arrodilló frente a ella. A la luz suave y amarillenta de la lámpara, se podía distinguir con facilidad la figura de la mujer que estaba abrazando al niño. Parecía que antes de quedarse dormida, lo estaba acariciando. La respiración de la muchacha era suave y su expresión cálida. Sus suaves labios rosados estaban entreabiertos en una invitación tácita.

Pasado un tiempo, una sombra oscura invadió la tenue luz que producía la lámpara. El hombre se comenzó acercar a la joven, hasta el punto en que sus labios estaban a milímetros los unos de los otros. Con un solo movimiento descuidado se pegarían, pero se detuvo bruscamente, para subir y dejar un beso frío en la frente de la joven.

«Ya habrá tiempo» pensó el hombre y se marchó, como si nunca estuviera en ese lugar. 

❀ ◦ ❀ ◦ ❀

A la mañana siguiente.

En un principio, Ning pensó que no sería capaz de dormirse en una cama desconocida, pero acabó desmayándose casi al momento y no tuvo un solo sueño en toda la noche. Cuando abrió los ojos, se percató de que tesorito parecía haberse despertado hace rato. El pequeño estaba a su lado, leyendo un libro sin hacer un solo sonido como si tuviera miedo a despertarla. Era un niño muy bueno, tanto, que era muy complicado imaginárselo teniendo una rabieta.

—Cariño, buenos días. —Se sentó y vio que ante tal cálido saludo, el pequeño alzó el libro y aunque no dijera nada y su expresión no cambiara, pudo ver por sus ojos lo contento que estaba. Le resultó divertido ese comportamiento, pero no comentó nada al respecto. En vez de eso, alzó la mano y le apartó un mechón rebelde de la cara—. Hoy no tengo trabajo, así que puedo quedarme contigo, haciéndote compañía durante todo el día.

Cuando lo escuchó, parecía mucho más feliz, incluso sonrió un poco. La joven casi se derrite de ternura; no pudo evitar apretar sus pequeñas mejillas cuando vio tal expresión.

—Cariño, deberías sonreír más. ¡Eres demasiado lindo cuando lo haces!

Después de ducharse, bajó al comedor y vio que el desayuno ya estaba preparado. No vio, sin embargo, a Tingxiao en ningún lado y los sirvientes tampoco mencionaron nada de esperarlo para desayunar, así que asumió que se fue al trabajo.

Después de comer, la muchacha estaba llena de preocupación porque no tenía ni la más remota idea de cómo cuidar a un niño. ¿Qué pasa si lo hace mal? ¿Qué si no le agradaba lo suficiente?

Pero al final, sus preocupaciones fueron en vano. Durante toda la mañana, estaba repasando su guión, mientras que el pequeño estaba sentado en una mesa a su lado, delante de sus libros de lectura o dibujando. No se molestaban el uno al otro, sino que compartían la armonía de estar juntos, haciendo cada uno lo que les apetecía.

Los sirvientes aparecieron una única vez, para traer algún que otro aperitivo. Eran muy silenciosos, como si temieran molestar al joven maestro. Se ve que le gustaba la paz y tranquilidad.

*Créditos*

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